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   CRÍTICAS Y RECOMENDACIONES    

 
 
 
   
 

LA MIRADA DE EPONA

En los templos dorados donde sombríos ídolos
Miran con sus ojos de zafiro hacia el mar,
Un suspiro, como el escalofrío de una góndola, alargado,
Alzaba en sus senos pesadas girándulas;
Todas, con sus hermosos ojos amargos, me miraban.
(Fragmento de Las caridades de Alcipio de Marguerite Yourcenar)

Me miran con ese destello frío, duro y, a la vez, acuoso. En ellos mi reflejo cóncavo abarca mi aura. Son los ojos de Epona, de los mil y diversos avatares de la diosa de los caballos, de la fertilidad y de la naturaleza, aquella relacionada indistintamente con la curación y la muerte.
Quizás Christine Chemin, artista pintora gala, conozca a la diosa con el nombre de Edain y se ha transmutado como ella en una yegua que mira con intensidad en los ojos que enmarcan las pestañas de alazanes, bayos, pintos, hasta cebras.
Chemin parece realizar un ritual ancestral dedicado a la mirada vítrea del género de los equinos, un verdadero tributo a Epona, la única diosa gala del panteón romano y de la que existía un festival en su honor el 18 de diciembre, en la propia Roma, convirtiéndose en la deidad preferida de la caballería romana.
Epona era, además, una divinidad doméstica, como diosa de la abundancia o la prosperidad.
Pero, más allá de la mitología y de la historia, Christine Chemin busca el camino "chemin" de la contemporaneidad artística, que le brinda el arte de la pintura para fijar estos destellos húmedos de luz oscura, como los del Platero de Juan Ramón Jiménez en medio del suave pelaje, afirmando: "Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro".
Un bello testimonio de lo que la creatividad y el sentimiento pueden producir en una artista es la obra de Christine Chemin, con esta mirada a la mirada misma de Epona.

Juan Castro y Velázquez, Crítico de arte y curador
Guayaquil, 27 de febrero de 2013


Si el ojo del amo engorda al caballo, ¿qué engorda el ojo del caballo de Christine Chemin? Todo, como un espejo convexo, engorda los sueños de la realidad y la realidad de los sueños, la belleza del paisaje, el color... Y también engorda una cierta melancolía que nos atraviesa el corazón como una flecha que viniera desde la infancia.

Jorge Dávila Vázquez, Escritor
Cuenca, 25 de enero de 2013

 

El arte es un sentimiento; quienes lo poseen son seres privilegiados; es una riqueza que nunca pueden perder; es la que tiene Christine.
Al mirar sus caballos bellamente expresados en esos grandes ojos, se refleja todo un misterioso mundo infinito, donde el que contempla está inmerso en él y le lleva a mundos de fantasía.

Eudoxia Estrella, Artista y fundadora de la Bienal de Cuenca
Cuenca, 5 de febrero de 2013

 

Los ojos de Christine: no es el ojo que Buñuel cortó con una afilada cuchilla, no es el ojo del tiempo de Salvador Dalí, no son los ojos de Abularach ni el que René Magritte llamó el espejo falso. Son solo los ojos de los caballos de Christine Chemin con los que ella nos muestra su ternura… la de sus caballos y la de ella. En esos ojos refleja su vida, su pasión y su fuerza. En esos ojos nos atrapa y nos domina.

Guido Díaz, Director de Museos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana "Benjamín Carrión"
Quito, 7 de marzo de 2013

 

Original y creativa, la artista franco-ecuatoriana, Christine Chemin, en un tema personal de las artes visuales, muestra sus vivencias en África y Europa. Los equinos estuvieron entre los primeros de la extensa fauna que fue domesticada, lo que se refleja en su inteligencia y convivencia amistosa con los humanos.
Entre su valiosa colección Equidae, llama la atención "Tequila", un potro bayo, con una mancha blanca vertical en medio rostro en que destacan sus ojos expresivos y alegres —casi de un humano— que permiten apreciar sus dotes de artista visual.

Juan Hadatty Saltos, Sociólogo y crítico de arte
Guayaquil, 24 de febrero de 2013

 

En marzo de 2012, me fue grato inaugurar la exposición Visión equina de Christine Chemin, la primera de una ciudadana ecuatoriano-francesa, en el marco de la octava edición del Programa Evidencias de la Embajada del Ecuador en Francia para la difusión de las artes plásticas de nuestro país.
La colección Visión equina plasma la gran sensibilidad y el compromiso de la artista de contribuir a la toma de conciencia del respeto a los animales y el significado de la relación del ser humano con la naturaleza. El realismo del retrato revela la sensualidad que sugiere la figura del caballo. Y sus ojos, centrales en el trabajo de la artista, nos reflejan inmersos por el mundo en el transitamos.

Carlos Játiva, Embajador del Ecuador en Francia
Paris, 27 de febrero de 2013

 

EN LOS OJOS DE LOS CABALLOS

Cuando miro los preciosos cuadros de Christine Chemin siento una especial fascinación por las pinturas de los ojos de los equinos. Ella pinta y transmite lo que, por sus ojos, sienten ellos al contacto con los humanos:
• Alegría cuando se acerca el niño amigo y van a correr juntos por prados y cerros.
• Resignación cuando se acerca la mujer campesina, para que él la ayude a cargar su cosecha desde el llano al monte.
• Temor cuando arrogante se acerca el jinete con sus duras espuelas para obligarle a pelear con el toro y al final solo "él" lucirse.
• Empatía cuando adivina a su compañero jinete, si llega con penas o alegrías.
• Felicidad cuando acompaña airoso al novio que lleva en sus ancas a su amada.
• Nostalgia en la sencillez del asno, el equino de los pobres con su carga.

Es que, en los ojos del caballo, a su vez, se pintan o reflejan los humanos:
• Con la arrogancia del criador que lo ostenta y no lo monta.
• Con la indolencia del que lo lleva al sacrificio y esfuerzo para "él" coronarse triunfador.

• Con la indiferencia a su dolor cuando lo usan como trinchera en sus batallas.
• Con la bondad del hombre que lo cuida y lo ama.
• Con lo poco que hay que perdonar y mucho que compartir con él.
• Con su amistad, sin importar fuerza, belleza, raza ni tamaño.
Este homenaje a los caballos se deja ver en pintar sus ojos que tienen, en muchos casos, la misma expresión que los humanos buenos. Me fascinaron los ojos de las cebras que guardan el caballo en su conducta, salvaje libre y natural, antes de que los domestique el hombre.

Rodrigo Lasso Donoso, Escritor
Quito, 28 de febrero de 2013

 

El caballo, ser que ha acompañado al ser humano en buena parte de la historia, coadyuvando en conquistas, batallas, epopeyas de descubrimiento, además de haber constituido medio de comunicación privilegiado, asume una singular postura de belleza, gallardía y nobleza en la obra de Christine Chemin.

Augusto Saá C., Embajador del Ecuador en Turquía
Ankara, 1 de febrero de 2013

 

OJO, AMO, CABALLO

Un viejo refrán dice "el ojo del amo engorda al caballo", si entendemos literalmente lo escrito, entraríamos en una situación conflictiva en una época en que engordar se considera un daño y en la que la bulimia y la anorexia se han convertido en mecanismos apreciados por personas, especialmente mujeres, que consideran que la flacura es un encanto de altos kilates para sus cuerpos y las mujeres semidesnudas que pintó Rubens en el renacimiento son un atentado contra la belleza femenina.
Hay que entender en este aserto engordar como buen trato y vida sin privaciones que se da cuando el dueño se preocupa para que no sea objeto de malos tratos. Se ha generalizado la idea de que el perro es el mejor amigo del hombre, lo que es cuestionado por algunos que dan este calificativo al caballo no sólo por su pinta majestuosa-aunque se trate de rocinante- sino por su lealtad y los servicios y satisfacciones que regala como medio de transporte y en nuestros días de deporte. No pretendo entrar en una disputa entre perrunos y caballunos y daría un justo empate en amigabilidad.
Estas ideas galoparon en mi mente cuando asistí a la exposición de la pintora francesa ecuatoriana Christine Chemin en la Galería Larrazábal. El gran protagonista de sus cuadros es el caballo pero, en lugar de destacar su garbo, varios de sus cuadros se concentran al ojo que el común de la gente poco lo valoramos. Este órgano visual y su cercano entorno que le identifica como propio de este noble animal, me introdujo en un mundo extraño, sorprendente y placentero.
En los humanos el ojo es el principal órgano sensorial que predomina en la organización de nuestras vidas, a diferencia del olfato propio de los perros. Al ojo casi lo hemos sacralizado. Recuerdo en mi infancia un ojo dentro de un triángulo colocado en varios lugares con la leyenda "Dios te ve en todas partes" para infundirnos una mezcla de temor y suspicacia, lo
que difiere del cruce de miradas con alguna chica, en mi juventud, el apacible y cálido lenguaje proveniente de sus ojos y la conmoción anímica cuando estaba acompañado de un guiño.
Con el ojo captamos la luz y su variabilidad en colores, pero a la vez
mediante el ojo proyectamos la luz que es propia de la vida. Los ojos de los caballos de esta exposición emanan luz, no la agresiva de un reflector ni la mortecina de una vela en un cuarto grande, sino la suave y elocuente que nace del amor que se proyecta hacia el otro y nos invita a un acercamiento amigable, una de las más generalizadas manifestaciones del amor.
No pretendo hacer crítica de arte resaltando y analizando las cualidades de la pintora, la riqueza de las texturas, la armonía de los colores, el manejo de la luz. Simplemente manifiesto cómo impactaron en mí estos cuadros en los que el entorno, si se quiere duro por la ruda pelambre, resalta la vitalidad y paz de los ojos.
El que asiste a una exposición es el amo de los cuadros que los valora. Mi impresión es que, a la inversa del aserto inicial, el ojo del caballo engorda al amo por la satisfacción y apacible encanto que nos entrega.

Claudio Malo González
Publicado el 20/Sept/2011
Diario El Comercio - Cuenca

 

LOS CABALLOS DE CHRISTINE

Hay coincidencias que uno no sabe a qué atribuir, y, en este caso, es una suerte de boom que se ha dado recientemente, protagonizado por ese animal que viene acompañando al hombre desde cuando se refugiaba en las cavernas; pues incluso en las cuevas de Lascaux hay dibujos de caballos. Y ha estado junto a los seres humanos en las buenas y en las malas, con una fidelidad y nobleza que le han dado un lugar así en la historia como en la literatura; amén del que ha conquistado también en las artes plásticas. Porque en las primeras están los Babieca y los Rocinantes, y en las segundas, los equinos en el bronce o en el lienzo, junto a muchos héroes. Y eso, sin contar con los caballos de la mitología, como el Pegaso con alas, o los que incluso tienen cabeza y torso humanos, los centauros. Y Vargas Llosa acaba de contarnos, en Piedra de toque, su colaboración quincenal en este mismo diario, la historia de Napoleón, un pura raza que pinta abstractos sobe lienzo, con el pincel en los dientes.

Ahora resulta que el sábado y domingo de la semana pasada se realizó en Quito la XIV Feria del Caballo Árabe; al mismo tiempo, se está exhibiendo la película de Disney Secretariat, "una imposible historia real con la actuación de un caballo"; en Samborondón, la Prefectura del Guayas ha inaugurado un centro de "equinoterapia" para ayudar a niños y adolescentes con capacidades especiales, y, como se sabe, en Guayaquil continúa con éxito la muestra de arte urbano "Caballos de colores".

De modo que no es de extrañar que una pintora, Christine Chemín, de origen francés, nacida en Costa de Marfil, casada con un ecuatoriano y residente en nuestro país, haya inaugurado el jueves de la semana pasada una exposición cuyo tema único es el caballo, bajo el título de "Colección Equus", en el Centro Cultural Metropolitano. Christine dice que, con esta muestra, pretende compartir las emociones que en ella despierta este hermoso animal, "de gran fortaleza física, inteligencia y sensibilidad", y también, más allá del ámbito artístico, concienciar al espectador con respecto al Reino Animal.

No sé si puede decirse, pero no hay otra forma, todos los lienzos en los que Christine trata, con acrílicos, este tema son "retratos" de caballos, uno de ellos "de cuerpo entero". Los demás son cabezas, en las que destacan con mucha fuerza los ojos. "Enfoco mi pintura en sus ojos -dice-, pues a través de ellos veo reflejados los sentimientos profundos de estos animales", y es así. Esas miradas, tratadas sabiamente, diríase que humanizadas, tienen una gran vivacidad, un toque de inteligencia, y es como si expresaran algo que el espectador no atina a descifrar…

Chemin comenzó con la fotografía, de la que pasó a la pintura. Un paso acertado, sin duda, porque, al descubrir su verdadera vocación, se ha revelado como una artista de mucho mérito.

Rodrigo Villacís Molina
Publicado el 10/Junio/2011
Diario El Hoy - Quito

 

COLLECCION EQUUS

Se calcula que hace cinco millones de años apareció la raza Equus., el predecesor del caballo que conocemos hasta la actualidad. Sus restos ya se encuentran el la edad de piedra desde la cual recorrió un largo camino para su encuentro con nosotros.
La historia de su relación con la humanidad, por tanto, data de hace mucho tiempo y siempre fue muy cercana: le sirvió de alimento y de transporte, lo acompañó en sus cacerías, deportes y diversiones, en sus soledades e insomnios, en sus triunfos y derrotas…. y en todo este trayecto desarrolló una especial forma de comunicación con ellos como pocos animales lo han hecho, creando una mutua necesidad, dependencia y sentimiento.
Tal vez esta cercanía los ha hecho parecidos…. su inteligencia, la capacidad de investigar sus miedos y superarlos, su estado de alerta permanente, su pertenencia a un colectivo, la protección a sus prole, su respecto a jerarquías y su vocación para establecer vínculos con su especie, con otros animales y con el ser humano, volviéndolos eminentemente sociales de tal forma que una soledad obligada puede causarles daños psicológicos…. Y, por otra parte, su belleza, esbeltez, misterio, donaire… Pocas historias entre dos especies han sido tan paralelas…
El Centro Cultural Metropolitano se une al homenaje que Christine Chemin, con belleza y maestría, nos presenta sobre estos bien queridos compañeros de los humanos.

Alicia Loaiza Ojeda
Directora Del Centro Cultural Metropolitano
Quito, 2 de Junio de 2011

 

LOS CABALLOS DE CHRISTINE CHEMIN

Situada en un punto de confluencia entre la postura tradicional y las nuevas tendencias, Christine Chemin, una pintora nacida en Costa de Marfil, pero a la que ya consideramos ecuatoriana, experimenta en ambas direcciones de la plástica, movida por un poderoso impulso creador.
Ella trabaja el tema de los caballos -por el que siente una especial fascinación derivada de su relación con estos nobles animales- con un cuidado realismo que destaca la armonía de su figura, la gallardía de su porte, la vida que hay en su mirada.
Christine se ha inspirado en diferentes ejemplares, cada uno con sus características propias, que ella ha sabido resaltar con un dibujo preciosista y una paleta armoniosa, para configurar unas obras que ciertamente tienen un encanto natural.
Estas cabezas de caballos constituyen una suerte de galería equina; una aplicación de la técnica del retrato a la fisonomía de estas nobles bestias. Por eso cada uno tiene lo que diríamos, si cabe, su personalidad; una expresión que lo singulariza e identifica, y que sin duda debe de responder a su comportamiento, al paso, al trote, al galope, a carrera tendida, identificándose entrañablemente con el jinete.
De hecho, Christine Chemin expresa en sus cuadros, con su admirable solvencia de artista, con la experiencia que le ha dado un paciente y dedicado aprendizaje, su enorme afecto por este entrañable cuadrúpedo al que inclusive hallamos en las páginas de la historia y de la literatura universales.
En ciertos casos hay, en esta muestra, una idealización del animal adoptado como modelo, en cuyos ojos hallamos una luz como de inteligencia; todo sobre un fondo adecuado, para completar con las airosas crines un conjunto vital, equilibrado y armonioso.
Sin duda, Christine Chemin, con su gran sensibilidad y sus incuestionables dotes de artista, es una valiosa adquisición para la pintura ecuatoriana.

Dra. Inés M. Flores
Guayaquil, Mayo del 2011

 

CARTA AL ARTISTA

Muchas gracias por las pinturas, por aquellas de trazo expresionista y que se suspenden entre la realidad de las cosas y lo eminentemente pictórico. Tus "abstractos" realmente fueron una revelación. Me gusta cuando combinas el lienzo con el cáñamo y expandes el color con libertad, te siento más pictórica…
Vale pues que ahondes en tus sinfonías de color, cuya resonancia con el negro produce resultados mágicos y poéticos.
Sigue adelante, sigue plasmando ese mundo orgánico que tanto te fascina y de seguro que vas lograr una exposición de gran personalidad.

Miguel Betancourt, Pintor, en una carta al artista
Quito, 10 de febrero 2011.

 

Extracto - Vanidades

La artista Christine Chemin dio rienda suelta a sus pinceles para lograr una expresión plástica con cuadros de formato mediano, en los que presenta preciosos caballos que se perciben como naturaleza y poesía. La obra se mantendrá abierta en el café Arte La Hiedra, donde la colección Rienda Suelta encanta a sus visitantes que pueden admirar la destreza pictórica de esta joven nacida en Costa de Marfil, lugar donde ha encontrado el perfecto ambiente para desarrollar su arte.

María Cárdenas R.,
Revista Vanidades (Ene/2011)

 

"Maestra CHEMIN… Su obra es extraordinariamente atractiva, en términos de cromática, en términos de finesa, en términos de texturas, y del tema mismo: los caballos…. Deliciosas sus luces, sus sombras, sus volúmenes, sus figuras. Exquisita representación de este noble animal de este inteligente, de este querido hermano que es el caballo, sin el cual la historia de la humanidad no habría sido la que es…"

Quito, 13 de Diciembre 2010
Ramiro Diez, Radio Sucesos

 

CHRISTINE CHEMIN

Adentrarse a la obra de CHEMIN, es introducirse a un mundo cargado de texturas, formas gestuales, naturaleza y poesía.
Texturas que gestan un lenguaje mítico sugerente de formas, alfabetos, geografías que escapan de ese universo interior de la artista para explorar en un campo quimérico, donde las formas sugieren personajes cargados de misticismo.
Expresiones de acordes y sinfonías que solo su color marca el compás, es esa la utilización de la técnica, para avanzar en logros estéticos.
Miramos sus obras, observamos esa disposición a enfrentarse y encaminarse por ese lenguaje del alquimista, de esas combinaciones, de búsqueda y logros que le van llevando por nuevos senderos, es ese abanico de posibilidades que el continuo enfrentamiento y entrega concienzuda le llevará a marcar su expresión plástica, que ya se avizora en sus obras.
Como la retina del ojo de sus caballos que son un espejo profundo y negro, donde es captado, el universo que lo rodea, las formas se impregnan en esta pupila donde cobran vida es la tela misma donde queda impresa las quiméricas imágenes.
Sus obras irán confirmando su lenguaje artístico, de esas expresiones que brotaran cada día de su taller.

Ibarra - Ecuador, 23 de Mayo, 2010
Nicolás Herrera, Artista

 

El arte de dibujar, de pintar, de trasladar la idea a lo visual, indudablemente es una expresión de trabajo intelectual. Por supuesto que el arte y la cultura desempeñan un rol muy importante en el quehacer diario de toda sociedad.
En otros términos, van convirtiéndose en una necesidad cada vez mayor en las personas.
Los críticos consideran que hay que ser implacable en el juzgamiento, al menos en la apreciación, pero no es menos cierto que se debe, sin ser condescendiente, reconocer los afanes y esfuerzos que siempre hacen grandes a los artistas.
Alguien dijo que lo abstracto no es, no significa una referencia del mundo exterior, sin embargo, si puede ser una manifestación, aunque subjetiva, manifestación al fin del sentimiento íntimo, que traslado al lienzo adquiere realidad, es el arte que se ve, permanece en la intimidad del ser.
Esto y más, mucho más, existe en la obra, de CHRISTINE CHEMIN. Se nota gran madurez y dominio en el manejo de la figura. Ello se puede apreciar especialmente en sus caballos, en ese contexto son figuras feéricas.

Quito, 8 de Abril de 2010
Edwin Salas Cárdenas - CRITICO DE ARTE

 

REALIDADES Y JUEGOS CONCEPTUALES

La composición es una disposición organizada de líneas, masas, tonos y colores, que nos transmite un efecto unitario y preconcebido, de acuerdo con el artista. Crea una especie de movimientos en la superficie del cuadro, Y dispone los elementos de un conjunto para imponer mayor expresión estética. Por tanto, la composición es una especie de armazón, que mantiene todos los elementos que constituyen una representación gráfica; en este caso: las cabezas de caballos.
La generalidad de las personas cree que la naturaleza presenta un mundo ya hecho, y que el pintor lleva al papel o al lienzo tal como ven sus ojos… Aunque la naturaleza ofrece múltiples y variados motivos pictóricos, la mayoría de los casos lo confunden y extravían, debiendo el artista seleccionar, desechar o arreglarlos; ya que su libertad es plena para cambiar las formas, hacerlas mayores o menores y alterar la expresión de tonos y colores en pos de propios resultados.
Copiar fielmente no es "componer", sino registrar. El auténtico artista hace uso de su habilidad creativa e interpretativa, para presentar su propio proceso.
La pintora CHRISTINE CHEMIN, en sus "cabezas de caballos" hace intervenir su juicio, su criterio, su concepto y sus propias reacciones; ya que sus cuadros, en estos temas, resaltan y destacan los elementos más expresivos, por medio de un arreglo organizado.
En el caso de sus "composiciones abstractas", utiliza elementos diversos con gruesas texturas, como el "collage", que los organiza y dispone compositivamente, a fin de resolver sus requerimientos expresivos, seleccionándolos y ordenándolos para que transmitan una sensación emotiva y estética.

Quito, marzo 8 de 2010
Carlos Villasís Endara - CRITICO DE ARTE

 
       
 
 

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